Competencias
2025-12-05 2025-12-09 14:21Competencias
Competencias
Donde tus habilidades se conviertan en tu ventaja
La clave diferenciadora para un buen CV
¿Es suficiente tener un título universitario para conseguir trabajo?
A día de hoy, miles de chilenos egresan anualmente de sus carreras profesionales a lo largo de todo Chile, por lo que las oportunidades laborales se ven sometidas a una gran demanda, convirtiendo el proceso de búsqueda de empleo en una a veces extenuante competición.
Sin embargo, existen formas de destacar en los procesos de postulación: contar con capacitación continua, experiencia previa, actividades extracurriculares y, por último pero no por ello menos importante, las competencias.
Pero ¿Qué son las competencias en el contexto laboral?
Creatividad, liderazgo, trabajo en equipo. Las competencias laborales —o simplemente competencias— son esas palabras que últimamente se incluyen a un costado o al final de los currículums, pero ¿Qué son realmente? Pues no son simplemente palabras descriptivas aleatorizadas como muchos podrían pensar, por supuesto que no.
La organización Internacional de Trabajo (OIT, 1999) las define como “la idoneidad en el desarrollo de una tarea como consecuencia de poseer la calificación necesaria”. Otros autores las definen también como los pensamientos, conductas o características personales que se relacionan directamente con un desempeño superior en un determinado puesto de trabajo (Boyatzis, 1982; McClelland, 1973).
Las competencias se estructuran a partir de una serie de saberes: Saber, saber hacer y saber ser. El primero abarca los conocimientos técnicos, lo que sabes hacer. El segundo incluye las habilidades prácticas, lo que puedes hacer. Mientras que el último se refiere a las actitudes y valores, cómo lo vas a hacer.
En resumen, tal y como la palabra lo señala, es ser competente.
Pero ojo, las competencias son como las herramientas en tu caja: de nada sirve tenerlas si no sabes cuándo y cómo usarlas.
Tipo de competencias
Englobando estos saberes existen, principalmente, dos tipos de competencias: competencias técnicas y competencias generales.
Entonces, las competencias técnicas son los conocimientos específicos relacionados al puesto de trabajo al que se postula —es decir, formación profesional, cursos y capacitaciones—, tales como el manejo de software (Excel, Photoshop, SPSS, power BI, etc) o instrumentos técnicos (Luscher, equipo Mindray CL-1000i, etc)
mientras que las competencias generales son aquellas inherentes al saber ser (¡actitudes y valores!), como el liderazgo, la responsabilidad, el pensamiento analítico o la tan famosa proactividad.
En los últimos años también se han integrado las competencias digitales, las cuales corresponden al manejo general de la tecnología, por ejemplo, la alfabetización tecnológica o el análisis de datos.
Ahora ya sabes qué son las competencias, pero…
¿Para qué sirven?
Acorde a las definiciones que ahora conocemos, podemos decir que en la empleabilidad la lógica de reclutamiento y selección de los puestos es que estos requieren determinadas competencias que se alinean al de un desempeño eficaz (Chiavenato, 2007). Entonces, contar con ciertas competencias puede ayudarte a destacar entre otros postulante, pues, aunque los perfiles de egreso de un mismo título suelen ser bastante similares, las competencias no.
Las competencias son un factor diferenciador. Incluirlas en tu currículum puede instantáneamente elevar tu postulación cuando estas se alinean con los valores institucionales y las competencias esperadas para el puesto al que se postula.
En las últimas décadas, el concepto de competencias como requisito para un puesto ha cobrado relevancia en las empresas como estrategia organizacional para promover sus misiones y valores, así como para lograr sus visiones, representando las características que deben poseer los trabajadores para alcanzar esa estrategia (Martha Alles, 2003; Werther & David, 2008).
Entonces, es importante reconocer cuál es el perfil que las empresas buscan para el puesto al que quieres postular. Por ejemplo, una empresa con una trayectoria de más de 50 años, con una cultura organizacional conservadora que abrió una vacante para un cargo gerencial probablemente buscará conseguir un perfil en el que predomine el liderazgo, la comunicación y la directividad, mientras que una empresa con directrices modernas que requiera a un asesor de marketing podría inclinarse por la creatividad, innovación y dinamismo.
Por lo que sí, los reclutadores (aquellos que revisan las postulaciones) sí reparan en las competencias que incluyes en tu currículum.
Sin embargo, las empresas valoran más a quién demuestra competencias que a quién solo dice tenerlas. Una vez tu postulación pasa la etapa de revisión de currículums llega la entrevista laboral. Las competencias genéricas pueden contrastarse con la aplicación de test pisco-laborales o incluso con la presentación y presencia que demuestras, al igual que las competencias técnicas pueden someterse a pruebas técnicas (es decir, que te pidan que demuestres tu conocimiento aplicándolo en tiempo real) o con certificados, por lo que nunca debes mentir o exagerar con tus conocimientos, mejor no menciones “Excel intermedio” a menos que estés preparado para calcular promedios con criterios.
Ahora sabes qué son y para qué sirven, solo queda…
Saber identificar mis competencias
Para poder reconocer tus propias competencias un método que ha demostrado alta efectividad es recurrir a la retroalimentación de pares (amigos, familiares), jefes o mentores, para ello puedes solicitarles “¿Podrías ayudarme con un ejercicio?” seguido de “Por favor indícame 3 aspectos en los que notes que destaco” o “Por favor señálame 3 fortalezas que identifiques en mi”.
Por otra parte, ¡Siempre se puede recurrir a la autoevaluación! Hacerse preguntas introspectivas ¿En qué soy bueno? ¿Qué conductas se me dan bien? o ¿Qué actitudes me resultan naturales? Para identificarlas puedes apoyarte de diccionarios de competencias que puedes encontrar en librerías u online, como los de Martha Alles o Spencer y Spencer.
Ahora bien, las competencias no son inmutables, estas pueden seguir desarrollándose en todo momento. Para ello se pueden ejecutar proyectos personales o profesionales, capacitarse en (o entrenando) habilidades blandas y participando en actividades extracurriculares.
Para poder reconocer tus propias competencias un método que ha demostrado alta efectividad es recurrir a la retroalimentación de pares (amigos, familiares), jefes o mentores, para ello puedes solicitarles “¿Podrías ayudarme con un ejercicio?” seguido de “Por favor indícame 3 aspectos en los que notes que destaco” o “Por favor señálame 3 fortalezas que identifiques en mi”.
Por otra parte, ¡Siempre se puede recurrir a la autoevaluación! Hacerse preguntas introspectivas ¿En qué soy bueno? ¿Qué conductas se me dan bien? o ¿Qué actitudes me resultan naturales? Para identificarlas puedes apoyarte de diccionarios de competencias que puedes encontrar en librerías u online, como los de Martha Alles o Spencer y Spencer.
Ahora bien, las competencias no son inmutables, estas pueden seguir desarrollándose en todo momento. Para ello se pueden ejecutar proyectos personales o profesionales, capacitarse en (o entrenando) habilidades blandas y participando en actividades extracurriculares.