Inserción laboral más allá del empleo: el desafío de la subocupación entre jóvenes profesionales
19/08/2026 2026-08-21 9:46Inserción laboral más allá del empleo: el desafío de la subocupación entre jóvenes profesionales
Inserción laboral más allá del empleo: el desafío de la subocupación entre jóvenes profesionales
Tener un trabajo es parte fundamental de la inserción laboral, pero no siempre cuenta toda la historia. Datos recientes de Estados Unidos y antecedentes difundidos en Chile muestran que una parte importante de los jóvenes enfrenta situaciones de subocupación, abriendo preguntas sobre la pertinencia del empleo, las competencias utilizadas y las oportunidades de desarrollo profesional.
Conseguir el primer empleo suele marcar uno de los principales hitos después de terminar una carrera. Sin embargo, estar trabajando no significa necesariamente desempeñarse en una ocupación relacionada con el nivel de formación alcanzado, utilizar las competencias desarrolladas durante los estudios o encontrarse en una trayectoria que ofrezca posibilidades de crecimiento.
Esta diferencia se observa con claridad en los datos más recientes de The Labor Market for Recent College Graduates, elaborado por el Banco de la Reserva Federal de Nueva York. Durante el segundo trimestre de 2026, el desempleo entre graduados universitarios recientes en Estados Unidos se situó aproximadamente en un 5,6%, mientras que la subocupación por calificación alcanzó un 42%.
En este caso, la subocupación considera a personas con título universitario que se encuentran trabajando en ocupaciones que normalmente no requieren ese nivel educativo. El indicador utiliza información de O*NET y define como graduados recientes a personas de entre 22 y 27 años.
La diferencia entre ambas cifras permite observar por qué mirar solamente el desempleo puede entregar una imagen incompleta de la inserción laboral. Una persona puede aparecer estadísticamente como empleada y, al mismo tiempo, encontrarse en una ocupación que exige una formación inferior a la que posee. Esto no significa, sin embargo, que todo empleo clasificado como subocupado sea necesariamente precario o negativo: el indicador no mide directamente aspectos como remuneración, satisfacción laboral, utilización efectiva de competencias o posibilidades futuras de progresión profesional.
¿Qué ocurre en Chile?
Aunque las cifras estadounidenses no pueden trasladarse directamente a nuestra realidad, en Chile existe evidencia que permite observar un fenómeno similar.
El informe “Dos millones de subempleados en Chile: evolución y características de la subutilización del empleo”, publicado en noviembre de 2025 por el Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales (OCEC UDP), distingue dos formas de subempleo: por insuficiencia de horas, cuando una persona trabaja una jornada parcial pero desea y está disponible para trabajar más; y por calificaciones, cuando posee un nivel educativo superior al requerido para ejercer su ocupación.
Esta segunda modalidad resulta especialmente relevante al hablar de inserción profesional. En Chile, la medición utilizada por el INE considera situaciones de sobreeducación y se basa en una adaptación de las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo para medir la inadecuación entre calificaciones, competencias y ocupación.
Al trimestre julio-septiembre de 2025, aproximadamente 1,47 millones de personas ocupadas se encontraban en subempleo por calificaciones, equivalentes al 15,7% del total de ocupados. Al mirar específicamente el nivel educativo, el fenómeno alcanzaba al 44,5% de quienes poseían educación superior técnica y al 33,4% de las personas con grado de educación terciaria, magíster o doctorado.
Estas cifras entregan un punto de comparación especialmente útil con Estados Unidos, ya que en ambos casos existe una preocupación por el desajuste entre el nivel de formación de una persona y los requerimientos de la ocupación que desempeña. Sin embargo, los porcentajes no son directamente comparables: la Reserva Federal de Nueva York analiza específicamente a graduados universitarios recientes de entre 22 y 27 años y utiliza una metodología basada en O*NET, mientras que los datos chilenos consideran a la población ocupada en distintos grupos educativos y utilizan la metodología aplicada por el INE.
Más que establecer qué país presenta una cifra mayor, el contraste permite observar una idea común: estar empleado no necesariamente significa estar utilizando plenamente la formación alcanzada.
Cuando el desajuste también se refleja en los ingresos
El fenómeno no se limita a la relación entre título y ocupación. Los datos de la Encuesta Suplementaria de Ingresos 2024, analizados por OCEC UDP, muestran diferencias importantes en los ingresos promedio según la existencia de subempleo por calificaciones.
Entre quienes cuentan con educación superior técnica, las personas subempleadas por calificaciones registraban un ingreso promedio mensual de $665.344, frente a $942.323 entre quienes no se encontraban en esa situación, una diferencia promedio de 29,4%. En el grupo con grado de educación terciaria, magíster o doctorado, los ingresos promedio eran de $1.060.988 para quienes estaban subempleados por calificaciones y de $1.712.209 para quienes no lo estaban, equivalente a una diferencia de 38%.
Estos antecedentes permiten ampliar la discusión sobre la calidad de la inserción laboral. No se trata solamente de acceder a un empleo, sino también de observar en qué medida ese trabajo permite desplegar conocimientos y capacidades y ofrece condiciones para construir una trayectoria profesional sostenible.
De hecho, el estudio muestra que formalidad y subempleo tampoco son conceptos opuestos. Al trimestre julio-septiembre de 2025, el 65,9% de las personas en alguna modalidad de subempleo se encontraba en un empleo formal. Esto refuerza la idea de que contar con un trabajo formal es una dimensión importante de la calidad laboral, pero no permite describirla por completo.
Jóvenes profesionales y los desafíos de un mercado en transformación
La preocupación también aparece al mirar específicamente a las generaciones más jóvenes. De acuerdo con antecedentes difundidos por la Sociedad de Fomento Fabril (SOFOFA), más de 248 mil jóvenes profesionales y técnicos de entre 25 y 35 años se encontrarían en situación de subempleo, representando cerca del 40% del total de personas subempleadas considerado en los antecedentes presentados por el gremio.
Esta cifra debe interpretarse con cuidado: no significa que el 40% de todos los jóvenes profesionales y técnicos de Chile esté subempleado. El porcentaje se refiere a la participación de este grupo dentro del universo de personas subempleadas utilizado por SOFOFA. Además, dado que la publicación no detalla en ese apartado una metodología equivalente a la utilizada por la Reserva Federal de Nueva York o por el estudio de OCEC UDP, resulta más adecuado considerarla como un antecedente complementario sobre la presencia del fenómeno entre jóvenes profesionales y técnicos, y no como una tasa directamente comparable.
El desafío adquiere además nuevas características a medida que cambia el mercado del trabajo. Automatización, inteligencia artificial y digitalización están transformando no solo la aparición de nuevos cargos, sino también las tareas que forman parte de ocupaciones existentes.
En ese contexto, SOFOFA ha impulsado iniciativas orientadas al fortalecimiento de la empleabilidad, la productividad y las competencias digitales. Proyecta Mujer, por ejemplo, contempla 32 horas de capacitación y rutas formativas personalizadas para mujeres que se desempeñan en ocupaciones sometidas a una rápida transformación tecnológica, abordando ámbitos como inteligencia artificial aplicada, alfabetización digital, herramientas de productividad, trabajo remoto y desarrollo laboral.
Por otra parte, Hazlo con IA surge a partir del estudio Oportunidades de la IA Generativa en el Futuro del Trabajo en Chile, cuyos resultados, según SOFOFA, indican que cerca del 48% de las tareas asociadas a las 100 principales ocupaciones del país podrían acelerarse mediante esta tecnología. En el caso de los profesionales de la administración pública, la proporción informada alcanza un 84%.
A estas iniciativas se suma Despega tu Pega, enfocada en fortalecer tres dimensiones vinculadas con la inserción laboral formal: empleabilidad, productividad y habilidades digitales. El programa identifica brechas de habilidades y propone rutas formativas considerando tanto los conocimientos y experiencias previas de las personas como las competencias actualmente requeridas por el mercado laboral.
Más allá de cada programa en particular, estas iniciativas reflejan un desafío que acompaña al fenómeno del subempleo: la inserción laboral no depende únicamente de la formación obtenida al finalizar una carrera, sino también de la capacidad de actualizar conocimientos y adaptarse a transformaciones que pueden modificar rápidamente las ocupaciones y sus requerimientos.
Mirar la empleabilidad desde una perspectiva más amplia
Los antecedentes disponibles en Estados Unidos y Chile refuerzan la necesidad de observar las trayectorias profesionales más allá de la pregunta tradicional “¿está trabajando?”. Para las instituciones de educación superior, el seguimiento de titulados y graduados puede considerar también la relación entre formación y ocupación, las funciones desempeñadas, las competencias utilizadas, las oportunidades de aprendizaje y las posibilidades de desarrollo profesional.
Para quienes comienzan su trayectoria laboral, esta mirada también es relevante. El primer empleo no necesariamente define el resto de una carrera y una experiencia inicial puede aportar conocimientos, competencias y redes incluso cuando no coincide perfectamente con las expectativas profesionales originales. Al mismo tiempo, conocer las transformaciones del mercado, identificar las propias brechas de habilidades y mantener una disposición al aprendizaje continuo puede ampliar las posibilidades de movilidad y desarrollo.
El subempleo, por tanto, invita a pensar la empleabilidad como un fenómeno más amplio que la sola existencia de un puesto de trabajo. Los datos muestran que también importa preguntarse qué tipo de empleo se está ejerciendo, cuánto permite utilizar la formación adquirida y qué posibilidades ofrece para seguir desarrollándose.
En un escenario donde las ocupaciones y las competencias requeridas cambian cada vez con mayor rapidez, el desafío no termina al conseguir el primer empleo. También implica construir trayectorias capaces de aprender, adaptarse y avanzar hacia oportunidades cada vez más coherentes con los conocimientos, capacidades y proyectos profesionales de cada persona.

Fuentes: Federal Reserve Bank of New York, The Labor Market for Recent College Graduates; Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales (OCEC UDP), Juan Bravo, Dos millones de subempleados en Chile: evolución y características de la subutilización del empleo, Enfoque Laboral N.º 60, noviembre de 2025; Sociedad de Fomento Fabril (SOFOFA), SOFOFA lanza iniciativas para fortalecer la empleabilidad y hacernos cargo del futuro del trabajo, 6 de noviembre de 2025.



